Livva vs. Excel y WhatsApp: administrar tu condominio sin el caos
Excel y WhatsApp no fueron pensados para administrar un condominio en Costa Rica — funcionan, hasta que dejan de hacerlo. Esto es lo que cambia con Livva, punto por punto.
Cuotas y pagos
Comprobantes perdidos entre cientos de mensajes de WhatsApp — nadie sabe con certeza quién ya pagó este mes.
Cada residente reporta su pago con un detalle que dice su filial y el mes — «Torre A 204 2026-09 Ordinaria». Vos lo leés tal cual en tu estado de cuenta y confirmás. El historial completo, siempre a la vista.
Las cuentas del condominio
El libro de ingresos y egresos en una hoja, el presupuesto en otra pestaña y los recibos en una carpeta que solo abre quien la armó. Cuando la asamblea pide cuentas, el año se rearma a mano.
Cada egreso queda asentado con su rubro y su comprobante, y la pantalla compara lo que aprobó la asamblea contra lo que de verdad se gastó. El informe sale en PDF para acompañar el acta y en CSV para el contador.
Anuncios
Se pierden entre memes, reenvíos y conversaciones que no tienen nada que ver con el condominio.
Un solo lugar donde todos los residentes ven los anuncios reales — sin ruido de por medio.
Reservas de áreas comunes
Coordinación por chat, reservas dobles, malentendidos sobre quién apartó primero.
Calendario compartido y claro, sin choques de horario.
Comunicación con la administración
Un mensaje directo se pierde entre decenas de mensajes de otros vecinos en el mismo grupo.
Mensajería directa, organizada por residente, con notificación al momento.
Transparencia con los residentes
Solo el administrador entiende su propia hoja de cálculo — el resto tiene que preguntar y esperar.
Cada residente ve el estado real de su cuenta y su comunidad, siempre actualizado, sin tener que preguntar.
Cambio de junta directiva
La hoja se va con el tesorero que se fue, y el grupo lo administra alguien que ya ni vive aquí.
La administración se transfiere en un paso y el historial del condominio se queda donde pertenece.
Asambleas y votaciones
Contar votos en un chat donde tres personas de la misma casa opinan y nadie sabe cuál cuenta.
Un voto por filial, el resultado se publica al cerrar, y el acta queda guardada.
El reglamento y las actas
«¿Me pasás el reglamento?» — y alguien lo busca en un chat de hace ocho meses.
Está en Documentos, y quien se mude mañana lo encuentra sin preguntarle a nadie.
Visitantes
La lista de la casetilla en una libreta, o en un chat que nadie puede buscar.
Quién entró, a qué hora y quién le abrió — buscable, y los datos personales se borran solos a los 90 días.
Daños y mantenimiento
Se reporta la bomba dañada y se pierde entre mensajes; nadie sabe si alguien la vio.
Un tiquete con estado y prioridad, hasta que se resuelve o se descarta — y el vecino se entera cuando cambia.
No es solo más orden — es más confianza
Cuando todos ven la misma información — cuotas, anuncios, reservas — administrar deja de sentirse como perseguir a la gente y empieza a sentirse como una comunidad que funciona de verdad.
Sin tarjeta, sin instalaciones — accedés al instante con solo un clic.